La mayoría de nosotros queremos ofrecerle al mundo algo diferente, algo de calidad, poderoso, útil, importante, sin embargo, casarse con esta idea es el verdadero enemigo porque eso no depende de nosotros, esta decisión la toma quien te consume.


La historia da créditos que no son del todo confiables y la realidad está dentro de la naturaleza humana, tenemos miedo a ser olvidados, partir de este mundo como un número más sin haber dejado un legado. Tal vez aquí deberías preguntarte ¿de verdad la creatividad importa?


La vida es eso que pasa en piloto automático, cuando de pronto ocurre algún hecho que traumatiza como un rompimiento, una pérdida o algo parecido, buscas explicaciones, una catarsis, algo que pueda traerle sentido a tu dolor y ¿de dónde viene la forma de expresarlo? Ahí es donde entra la creatividad.


En realidad, estamos aquí para sobrevivir y luego aprender a expresarnos, debes tomar en cuenta que para lograrlo tenemos que conocernos, encerrarnos en nuestros pensamientos para saber quiénes somos, entender lo que queremos, por qué lo queremos y hacia donde lo dirigimos.


A medida que pasemos tiempo conociendo a otras personas, convivir con otros creativos de cualquier rama que se te ocurra, te darás cuenta que sus experiencias no son nada como las tuyas y que cada uno, se expresa a su propia forma, encuentra su propia voz que es totalmente diferente a ti. El punto es aprender de esto, tomar lo que te funciona y desechar lo que estorba para entonces sumar nuevos procesos a tu mente, a tus acciones y a tus pensamientos.


La creatividad es VITAL para nuestra supervivencia, porque la utilizamos para iniciar un diálogo y proceso de sanación. A través de una conversación podemos intercambiar ideas, tenemos que expresarnos, conocernos a nosotros mismos, lo único que tienes que hacer es expresarte de cualquier forma; canta, escribe, fotografía, diseña, dibuja.


Tómate el tiempo para escuchar música nueva, tómate el tiempo para hablar con alguien que no conoces, ese es el punto central de la creatividad que nace a partir de las experiencias que vivimos, la información que consumimos y que este sentimiento que llevamos dentro se logra externar. El mejor para lugar para empezar a crear, es en tu cabeza, asegúrate de alimentarla bien.